Había una vez una bella joven a la que su madre le pidió que llevara pan y
leche a casa de su abuela.
Muy gustosa la joven salió vestida de rojo hacia su
destino. Ella sabía cuál era el camino que debía tomar, pero sin embargo se
dirigió por uno que no conocía muy bien.
Una parte de este trayecto era por el bosque y
mientras caminaba un lobo se acercó y le preguntó:
- ¿A dónde vas tan bonita?
Ella contestó:
- A casa de mi abuela
- Y, ¿Dónde vive tu abuela?
-
No queda tan lejos
El lobo al ver que la joven no le decía específicamente
en donde, decidió seguirla.
La joven continuó con su camino hasta llegar a casa,
unos minutos se tomó para descansar sobre una piedra, pero el lobo tan astuto
entró primero a casa, mató a la abuela y se disfrazó de ella.
Puso su sangre en una botella y guardó sus órganos para
luego entregárselo a quien debía, sabía que recibiría buena “paga”.
La niña entró a casa, dejó el encargo sobre la mesa
y escuchó a su “abuela” decir:
- Desvístete y métete en la cama conmigo.
La joven sin dudar lo hizo, pero mientras esto
ocurría preguntó:
- ¿Dónde pongo mi ropa?
-
Tírala al fuego, nunca más la
necesitarás.
Cuando ya entró en la cama volvió a preguntar:
- Abuela, ¿Por qué estás tan peluda?
- Para calentarte mejor hijita.
- Abuela, ¿Por qué tienes esas uñas tan
largas?
- Para rascarme mejor hijita.
- Abuela, ¿Por qué tienes dientes tan
grandes?
- Para comerte mejor hijita.
Y fue así que no se supo nada de la bella joven.
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